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No hay nada

No hay nada que odie más

que esta parálisis

mental,

no hay nada que odie más

que no tener

nada que decir

y desear tenerlo.

Saramago dijo una vez

que no escribió

en años,

no tenía nada que

decir.

¿Será así mi vida?.

Quizás a los 50

empiecen

ideas secretas a florecer

como

todos los males

se escaparon de la caja de

Pandora.

Y me vuelva loca de gastar

plumas

y palabras

encerrada como copista

medieval

sublimada como

mística

que ve

la cara de Dios.

Kanfietka

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No hay peor

No hay peor clase de locura

que ésta.

Es una enfermedad que se apodera

de todo lo que uno posee

de todo su deseo

y la obsesión

es única,

los latidos sólo cantan a un son

concreto,

buscan y cabalgan por un sendero

de perdición,

los sueños se diluyen

y sólo se vislumbra el mismo

camino.

¿Qué es este anhelo que me

poseyó con mis primeras lecturas?

Este vago, incierto, escondido

gusano,

que me carcome por dentro

desde el mismo instante,

que,

aún siendo muy niña

cogí mi primera pluma.

¿Qué error cometí para tener

que sufrir tal tortura?

Desear a corazón abierto

hallar en mí

esas palabras mágicas

que la Diosa Fortuna

brinda sólo a unos pocos.

Cuestionarme insaciablemente

por qué yo no formo parte de

esos despreciables,

por qué yo no…

si ardo en deseos,

si el gusano me estrujó el alma

con la misma

fiereza.

Y es que no acabo de querer abandonar

esta pasión sin sentido.

El sueño de un loco por encontrar

sabias palabras que dar al mundo.

A pesar de que con el paso de los años

la inconstancia y la falta

de voluntad,

éstas se hayan ahogado

en el silencio.

A veces,

algunas,

borbotean de una fuente

débil,

que aún se esconde

en lo hondo de mí.

A veces,

aún,

ese gusano

revive y aprieta

recordándome que sigue,

quizás adormecido,

pero allí,

inamovible,

como el gran sueño de grandeza,

que es,

Titán que sujeta su propia Tierra y

que a pesar de mi

Traición,

seguirá soñando,

molestando,

y brillando tenuemente

hasta que el último de mis latidos

golpee mi corazón.

Kanfietka

Recuerdos de Rusia 

Con este calor sofocante

Recuerdo el frío gélido de sus calles

Mi barrio.

Mi primer rincón,

de pavimento irregular y luces

Sin vida.

Farolas escasas a lo largo.

Y el parque-bosque en mitad del camino.

El hielo partiendo las ramas,

Haciendo crujir cada elemento a mi alrededor,

Dando peligro

A cada carretera,

Haciéndome danzar en un patinaje

Forzado.

Y cómo odié ese frío penetrante y agudo.

Hasta hartar.

Y cómo ahora lo sueño y lo añoro

Y lo siento en cada latir.

Ese frío es ya sangre que corre por mis venas

Que las coagula y las detiene

Y las retiene

En ese barrio,

en ese

Mi primer y cochambroso

Barrio,

Mi queridísimo

Barrio.

Kanfietka.

Qué vida tengo,

no es la utopía que de niña

soñaba,

no tiene la grandeza

que imaginé albergaría,

no tiene nada

de riquezas

ni de grandes éxitos

ni de versos

tocados por la iluminación.

No, no tiene de eso.

A cambio tiene metas más pequeñas,

un pequeño rincón al que llamar

hogar,

un balconcito con flores,

llegar a fin de mes,

leer y escribir, a veces,

y

compartir mis flaquezas, cualidades,

locuras y risas,

contigo.

Rodearme de los que realmente

son mi familia,

envejecer a tu lado.

Ser feliz en la sencillez.

En el fondo

sé que éstos son

los verdaderos retos de una vida

y

los que la hacen maravillosa.
Kantfietka 19/05/15

En hotel

En un hotel 

Entre papeles y mails y clientes 
Se pierden mis 
Poemas. 
Futuros versos 
Que perecen antes de su creación.
La condena de la mayoría, 
Del que se ahoga en las facturas y el pa(e)so de los años malgastados.
Y los sueños se escarchan, se marchitan o se olvidan. 
Y mis odas lloran su tragedia, 
Sabedoras de una muerte anunciada, 
Apuñaladas por la rutina y 
El cansancio y la desesperanza, 
Traicionadas por mis manos poco laboriosas y mi mente nada colaboradora. 
Ellas lloran,
Yo soy su genocida. 
Y las obligaciones me han convertido 
En la sombra de mis deseos frustrados. 
Quizás se halla en mis propias faltas el por qué de mi fracaso. 
Traicionera de sueños a los que di la espalda antes de lucharlos. Antes tan si quiera de vislumbrarlos.
La mayoría somos así, yo 
Formo parte de esa mayoría… Qué triste. 
Yo que no lo quería. 
Me he vuelto de ésos asesinos de alma propia. 
Maté mi ego, ahogué mi existencia, entre papeles y deberes y pragmatismo y miedos y debilidades.  
Y el hondo pesar que siento a veces son esas vidas que arrebaté, 
Que en el lodo de mi corazón se posaron. 
Mi poeta ha muerto. 
Otro joven Werther suicidado.

Y la página en blanco

se ríe de mí

a carcajadas.

La desesperación

abarca todos los tonos

posibles

y nada funciona

para tener a las musas

de mi parte.

¿Dónde os fuistéis

perras traicioneras?

Sois como malditas

sirenas

que atraéis con vuestro

cántico a viajeros

y después de conquistarlos

y llevarlos a la perdición

los abandonáis a su

suerte.

¿Qué debo hacer para

albergaros

para siempre?

¿A quién debo

pagar

para reteneros?

Sois como arena del

desierto,

imposible de retener

en mis manos,

os deslizáis más rápido

de lo que puedo

aguantaros y

os pierdo con cada latido.

Diablillos escurridizos

¿dónde os escondéis?

caprichosas, maliciosas,

sobrevoláis la mente

de vuestros reos

a vuestro placer.

Y yo aguardo

el momento de que vengáis

a mí y

deseéis quedaros

por largos años, pero

siempre es bana la esperanza

del viajero

y vosotras

sólo sois

luz transitoria

en noche opaca.

Kanfietka 03.01.15

PARAÍSO

No seamos estúpidos,

no perdamos el tiempo

estando vivos.

Gocemos de este nuestro paraíso.

¿Cómo no vemos

que si hay creación divina alguna

se halla aquí

en la Tierra?.

Que el Paraíso

es esta vida única e

incomprensible,

llena de contrastes,

de dudas, sufrimiento,

llantos, pérdidas,

amor incondicional,

amistad eterna,

luces y sombras,

naturaleza ancestral

Imperio imperecedero.

Juguemos mientras podamos,

mientras nos dejen.

Que aquí estamos de

regalo.

Paraíso maravilloso

de piedras preciosas,

animales fantásticos,

historias inolvidables,

ciudades coquetas,

humanos increíbles,

buenos o malos

o un poco de todo.

Seamos libres

de estrujar hasta el último latido.

Bailar, cantar,

comer, dormir,

observar, leer,

escribir, follar

sufrir, amar.

VIVIR.

El paraíso

no se encuentra

allá en lo alto

surcando cielos

y distancias estrato-esféricas.

El Paraíso no se halla

en la muerte, no es la meta,

la puerta final que abrir.

El Paraíso

está, se alberga,

aquí.

En cada llanura,

prado, arrozal,

selva y desierto.

Playa soleada

y cielo estrellado,

pájaro danzarín,

gato adormilado,

oso comilón,

bebé llorón,

mujer cantarina,

adolescente alado.

El Paraíso

no es destino,

es camino.

No perdamos pues

el rumbo y

gocémoslo

mientras estamos vivos.

Kanfietka

Век живи, век учись

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“El arte es la expresión de los más profundos sentimientos por el camino más sencillo”

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