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Bathers. Zambezi de Stanislav Plutenko.

Stanislav Plutenko es uno de esos artistas que pueden pasar desapercibidos, que si miras pero no observas puedes fácilmente confundir con un fotógrafo. Pero no es eso, es mucho más.
Sus pinturas, vida en movimiento, mundo en ebullición. Han ido evolucionando, pasando por planos oníricos, surrealistas e hiperrealistas.
Es Stanislav Plutenko uno de esos artistas que con sus pinceles (varitas de mago experimentado) todo y a todos puede alcanzar.
Siempre interesante, cautivador y ensoñador, con sus obras se encumbra paso a paso hacia el cénit (literalmente), bate sus alas hacia el cielo y se eleva por encima de nuestras cabezas, y claro que sí, aquellos que lo observamos también podemos volar y pronto nos hallamos bañándonos en el fangoso río Congo, refrescándonos del sofocante sol africano, bailando un tango en Argentina, o corriendo bajo los edificios de cemento, oliendo la lluvia que nos moja la ropa y el hedor de la polución de la ciudad.
Es fácil viajar si sabemos cómo, sólo hay que dejarse llevar.

Sri Lanka bajo los ojos/lentes de Steve McCurry

Quizás la mayoría de gente sólo conoce de Steve McCurry la foto que dio la vuelta al mundo de “la niña afgana” que apareció hace años en la National Geographic pero este fotógrafo tiene un nombre por una carrera de larga duración y por mostrar el mundo desde una perspectiva diferente. Esta fotografía que parece una pintura o una escena de una obra fantástica fascina por muchos elementos. Invito a que cada uno busque los suyos para no poder dejar de mirar y para incitar a una mayor indagación de la trayectoria de este artista. Yo ya tengo mi lista…

Autoretrato

Autoretrato

Costa Brava

Un caminito de hierba cortada con árboles en hilera y un pequeño riachuelo con pececillos anaranjados escondidos en la maleza y el micro cosmos que con los años han ido construyendo. En los bancos de piedra que hay algunos se sientan a descansar, sobretodo en verano cuando el calor es sofocante y las copas de los árboles ofrecen un pequeño refugio y el frescor de la pierda caliza junto al cuerpo ayuda a pasar las tardes estivales. A veces algún extraño pasajero decide probar suerte y ponerse a pescar, sin ninguna suerte. Al fondo el rumor de los niños jugando en las pistas de deportes, las casitas hinchables con pelotitas de colores y el pequeño recinto con aves, gallinas, loros, palomas, pavos reales y el gallo que matutino como nadie se encarga de dar los buenos días con altiveza a los transeúntes. En este pequeño rinconcito del mundo las cosas suceden a un ritmo distinto, los colores, las flores, los aromas, las sensaciones… todo está amplificado y uno se siente empequeñecer ante la naturaleza y a su vez en armonía, en clama y ferozmente vivo.

(Mis creaciones fotográficas: Foto del mes de enero 2013 en Lomography.es realizada con mi cámara Diana F+)

Costa Brava

Torroella de Montgrí, Costa Brava

Lugares que me inspiran…
(Mis creaciones fotográficas: Foto del día 5/2/13 en Lomography.es  realizada con mi Diana F+)

No future, Banksy.

No future, Banksy.

En una época de crisis mundial, injusticias que se acrecientan y vilezas de todo tipo que recrudecen este mundo esperpéntico… démonos unos minutos de descanso y sobretodo NO olvidemos qué clase de universo hemos construido entre todos, con nuestras acciones o nuestra pasividad ante las del resto.

Siempre que observo este cuadro durante un buen rato, a parte de admirar los bellos y obvios trazos y su realismo escrupuloso, quedo absorta por algo que va más allá. Por un lado, los personajes, esa intrahistoria con la que nos enlaza y que nos deja en el aire como un misterio, ése hombre y ésa mujer que extrañamente están en pleno invierno en medio del mar, disfrutando del momento sin ningún pensamiento de racionalidad que les impreque a salir del agua para preservar su propia salud. Él, allí, con los brazos extendidos recibiendo la vida con regocijo y dándole la mano a su amada compañera, ella, más tierna, agarrando su sombrero de buena clase (para no perder si se puede del todo el decoro) y mirando con complicidad al hombre que parece que la incite a mantener una danza en el océano. Ellos, jugando sin importarles ni el frío, ni el viento, ni el agua que se les está calando a través de esos pesados ropajes tradicionales rusos. Y finalmente, las olas embravecidas que entre el jolgorio se divierten con esos “locos” seres humanos y dialogan a golpes con sus frágiles cuerpos. Las sacudidas son sus dulces saludos. Y juntos: naturaleza, hombre y mujer, juegan a un juego del que nos marginan, ni tan siquiera les importamos, nosotros sólo somos el espectador que o bien les juzgará por sus acciones insensatas o bien les envidiará en silencio y avergonzados por su coraje en la orilla, pero, sea como sea, para ellos sólo importa lo que en sus carnes sienten que es ese claro, directo y auténtico himno que gritan con sus sonrisas: ¡Qué libertad!.

Imagen

Supongo que yo soy de las que envidian desde la playa, no hay más que fijarse que ellos son los protagonistas del blog… siempre allí sonrientes recordándome que hay que realmente vivir. ¡qué envidia me dan! ¡salid del agua que cogeréis un resfriado! les chillo los días que sus sonrisas me resultan impertinentes y burlonas, al otro, simplemente les dejo jugar entre el eterno mudo-bramido, intenso y cautivador mar.

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